A lo largo de este año 2009 se están celebrando en todas las diócesis de España los 50 años de “MANOS UNIDAS”. Esta conocida ONG católica ha sido la iniciadora en nuestro país de la “Campaña contra el hambre en el mundo”. Aquí, en nuestra Diócesis Nivariense la celebración tendrá lugar esta tarde, a las 6’30, en la Catedral de La Laguna (Iglesia de la Concepción), coincidiendo con la Visita de Ntra. Sra. de Candelaria a la ciudad de Aguere. Queremos, así, dar gracias a Dios por  Manos Unidas y por todas las personas que han hecho posible el bien que ha realizado en todo el mundo a lo largo de los últimos 50 años.

No deja de ser llamativo que, en 1959, cuando en España aún estábamos sumergidos en toda clase de penurias, y muchas familias dependían de la llamada “Ayuda Americana” para comer algo decente, surgiera —por parte de las Mujeres de la Acción Católica Española— la iniciativa de organizar una campaña para ayudar a los hambrientos de otros países. Y más sorprendente aún resulta al comprobar que entonces no había ONGs y ni siquiera lo que hoy es “Manos Unidas” se consideraba como tal.

Las raíces hay que buscarlas unos años antes. Fue en 1955 cuando la Unión Mundial de Organizaciones Femeninas Católicas (UMOFC), con 36 millones de afiliadas, hizo un manifiesto contra el “Hambre en el Mundo”. En el mismo, declararon: “Nosotras, mujeres católicas, llamadas por Jesucristo para dar testimonio de un amor universal y efectivo por la familia humana, no podemos resignarnos al hecho de que la mitad de la humanidad sufra hambre”. Además, en los diez puntos de los que consta la declaración, se refleja ya el “modus operandi” que caracterizará la acción que luego llevarán a cabo: la promoción y el desarrollo integral de la persona humana, siendo las personas, protagonistas de su propio crecimiento. Movidas por este espíritu, las organizaciones femeninas, en sus respectivos países, se pusieron manos a la obra para no dejar en palabras sus propósitos y hacer efectiva la declaración final del Manifiesto: “Declaramos la guerra al hambre“. En España fueron las Mujeres de Acción Católica, entonces con presencia en la mayoría de las parroquias, las que asumieron la responsabilidad de librar esta batalla, que iniciaron de modo operativo en 1959.

“Obras son amores y no buenas razones”, dice el refrán para dar a entender que de nada sirve tanto bla, bla, bla, si no pasas de las palabras a la acción. Es muy importante acompañar las buenas palabras con los hechos, pues si no, quedan en nada. La Mujeres de Acción Católica en España no se han quedado en palabras. Ellas no sólo pusieron en marcha la “Campaña Contra el Hambre”, sino que la han mantenido a lo largo de 50 años con un trabajo encomiable —mediante proyectos minuciosamente planificados y seguidos en su realización— que ha beneficiado a millones de personas en todo el mundo.

Como Organización Católica que es, Manos Unidas tiene el respaldo de la Iglesia y se inspira en su Doctrina Social. Además, para llevar a cabo sus fines, en gran medida, se apoya en la estructura eclesiástica, tanto para educar y sensibilizar, como para recabar los fondos, e incluso para luego hacer efectivos sus proyectos en los países más pobres, ayudándose de los misioneros y cristianos del lugar.

Particularmente, tienen gran relevancia las parroquias, en las que anualmente, el segundo domingo de febrero, se hace la colecta en la que millones de personas, con su donativos, “unen sus manos” en la lucha contra el hambre. Asimismo, en las Escuelas Católicas y centros educativos en general (a través de los profesores de Enseñanza Religiosa), se lleva a cabo una importante labor de educación para el desarrollo y de sensibilización, motivando que los niños y los jóvenes ejerzan la solidaridad aportando según sus posibilidades. Junto a este tejido eclesial, Manos Unidas cuenta con el apoyo de otras instituciones civiles y de la sociedad en general (sean creyentes o no), de modo que casi el 90% de sus recursos provienen del sector privado.

Actualmente MANOS UNIDAS cuenta con casi 90.000 socios que, de modo permanente, aportan dinero para la “lucha contra el hambre”. Anualmente, por todos los conceptos (colectas en iglesias y colegios, socios, donativos, etc.) recauda casi 65 millones de euros, que se utilizan para financiar los proyectos (más de 800 cada año, distribuidos en más de 60 países). Gracias a que cuenta con una ingente cantidad de voluntarios y colaboradores, tanto en España, como en los países beneficiarios,  Manos Unidas dedica, sólo el 4’5% de sus fondos, en la gestión, personal técnico, materiales para la campaña y educación para el desarrollo de la población española. Uno de sus principales avales es la transparencia en su gestión, pues cada año publica los datos de la campaña y está sometida a una auditoria externa. Más información en su página WEB [www.manosunidas.org].

Por su larga experiencia, su trayectoria impecable, su forma de trabajar, por la transparencia de sus cuentas, por el riguroso y eficaz uso de las donaciones en proyectos de desarrollo, por la verificación constante del empleo de los fondos en los países de destino, MANOS UNIDAS es una Organización de máxima confianza. Además, por su amplio y variado campo de acción es, junto con Cáritas, el organismo más global que tenemos los católicos, en España, para apoyar la acción social de la Iglesia, en pro del pleno y verdadero desarrollo de los países más pobres. MANOS UNIDAS es un magnifico cauce para poner en práctica aquel ideal de los primeros cristianos: «El que mucho recogió, no tuvo de más; y el que poco, no tuvo de menos» (2Cor. 8, 15).

Desgraciadamente, 50 años después, el hambre y la miseria aún perviven en muchos lugares del mundo, pero, felizmente, como ha venido haciendo a lo largo de 50 años, MANOS UNIDAS continúa la “guerra contra el hambre” en la confianza de que la victoria es posible. Todos podemos alistarnos para esta batalla y, en este sentido, hago un especial llamamiento a los católicos. Por nuestra condición de discípulos de Jesucristo, no podemos olvidar sus palabras: “lo que hicisteis a uno de éstos mis humildes hermanos, a mí me lo hicisteis”. Que nunca tengamos que escuchar su duro reproche: “apartaos de mí… pues tuve hambre y no me distéis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, estuve desnudo y no me vestisteis…”.

Para todos los que han sido y son “Manos Unidas” en España y particularmente en nuestra Diócesis, mi reconocimiento y gratitud por el trabajo realizado. Que Dios les colme con toda clase de bienes.

† Bernardo Álvarez Afonso

         Obispo Nivariense