Coronación Canónica de la imagen de Nta.Sra. de Las Angustias

//Coronación Canónica de la imagen de Nta.Sra. de Las Angustias

Queridos fieles devotos de la Virgen María, en su imagen de Ntra. Sra. de las Angustias:

El próximo 14 de abril, en una solemne celebración, procederemos a la “Coronación Canónica” de la imagen de Nuestra Señora de las Angustias. Una bella y valiosa talla flamenca que inspira, en multitud de fieles, la devoción a la Virgen María con su Hijo muerto en los brazos. Devoción que, traspasando los límites de Los Llanos de Aridane, se extiende por toda la isla de La Palma.

La “Coronación Canónica” es un acto que se realiza en contadas ocasiones y solamente en aquellas imágenes de la Virgen María (sola o con su Hijo) que son objeto de una genuina y constante devoción por parte de un gran número de fieles y con más de cien años de antigüedad. Corresponde al Obispo de la Diócesis, a petición de la comunidad local, juzgar sobre la oportunidad de coronar una imagen de la Santísima Virgen, teniendo en cuenta la devoción popular que suscita y el cultivo de una vida auténticamente cristiana que se deriva de esa devoción. Considerando que estas condiciones se cumplen en la venerada imagen de Ntra. Sra. de las Angustias, hemos firmado el correspondiente decreto de Coronación.

La “Coronación Canónica” responde a la costumbre de los fieles de venerar a la Virgen María como Reina, costumbre alentada desde muy antiguo por la Iglesia. Con el rito de la coronación reafirma la Iglesia que “Santa María Virgen con razón es tenida e invocada como reina, ya que es Madre del Hijo de Dios, Rey del Universo, colaboradora augusta del Redentor, discípula perfecta de Cristo y miembro supereminente de la Iglesia” (Ritual de la coronación). Por todo ello, la Virgen María es digna de modo eminente de “la corona merecida”, “de la corona de la vida”, “de la corona de gloria” (cf. 2Tim. 4,8; Stg. 1,12; 1Pe. 5,4). Por eso la Iglesia proclama que María ya ha sido coronada por Dios y así lo expresamos en uno de los “misterios del Rosario”: La coronación de la Virgen María como Reina y Señora de todo lo creado.

Todo esto es ya una realidad en la persona de María que está en el cielo y, nosotros, no podemos añadirle nada a la Virgen que no le haya concedido ya su Hijo Jesucristo. Para “coronar” física y visiblemente una determinada imagen de la Virgen, la Iglesia pide que haya una devoción auténtica y profundamente arraigada, de tal modo que el lugar donde se la venera sea el centro de un genuino culto litúrgico y de activo apostolado cristiano. Al realizar esta Coronación Canónica, se reconoce que la devoción a la Virgen de las Angustias en los Llanos de Aridane es, y a partir de ahora como mayor intensidad, fuente de vida cristiana, tanto por la celebración de las distintas fiestas religiosas, como por ser un estímulo de apostolado y de crecimiento en la vida cristiana de sus devotos.

Por eso, más que un acto del Obispo que “coloca la corona”, la Coronación Canónica es un acto del pueblo de Dios. Es la expresión visible y sensible de una realidad de fe, la fe de los fieles devotos de la Virgen de las Angustias que, mediante la coronación, expresan su amor y gratitud a la Virgen María y, al mismo tiempo, hacen propósito de «ir a la ‘escuela’ de María para leer a Cristo, para penetrar sus secretos, para entender su mensaje» (Juan Pablo II) y se muestra dispuestos a escuchar las palabras de María en relación con su hijo Jesucristo: “Haced lo que el os diga”. 

La coronación de esta imagen de la Virgen María junto con su Hijo, es un acto de culto que expresa la gran devoción de los fieles a la Madre de Dios. Al aclamarla como nuestra Reina y Señora, nos comprometemos a seguir su ejemplo en el cumplimiento de la ley de Dios llevando una vida auténticamente cristiana. Por eso, el signo exterior de la “coronación de la imagen” nos lleva a un compromiso personal por el que, cada uno de nosotros, nos empeñamos en construir con nuestra vida la “corona de caridad” del amor a Dios y al prójimo. De este modo, con nuestra fe y nuestras buenas obras, seremos la verdadera corona de Nuestra Señora de las Angustias, porque la corona que de verdad quiere llevar la Virgen María es la de unos hijos que, como ella, siempre y en todo hacen la voluntad de Dios.

† Bernardo Álvarez Afonso

         Obispo Nivariense

2017-07-18T10:44:51+00:00 noviembre 24th, 2015|De parte del Obispo|0 Comments