Carta con motivo del VIII centenario de la fundación de la Orden de Santa Clara

//Carta con motivo del VIII centenario de la fundación de la Orden de Santa Clara

Queridos diocesanos:

En nombre del Señor, con motivo del Octavo Centenario de la Orden de Santa Clara, les invito a participar de un tiempo de gracia y salvación.

Desde el pasado 16 de abril y hasta el 12 de agosto de 2012, las Monjas Clarisas están celebrando en todo el mundo un Año Jubilar para conmemorar los “Ochocientos años de la Fundación de su Orden”, que inició Clara, siguiendo el espíritu de su compatriota San Francisco de Asís.

Como ya sabemos, nuestra Diócesis cuenta –en San Cristóbal de La Laguna- con el Monasterio de las Monjas Clarisas, que fue el primer convento femenino que hubo en las Canarias. Se inició con cuatro monjas procedentes del Monasterio de San Antonio de Baeza y seis del Regina Coeli, de Sanlúcar de Barrameda. Llegaron al puerto de Santa Cruz el 20 de febrero de l547 y los gastos del viaje fueron costeados por el Cabildo de la Isla.

Inicialmente se instalaron en el Convento Franciscano de San Miguel de las Victorias (actualmente Santuario del Cristo y dependencias anejas), hasta que en 1577 pasaron el monasterio actual, cuya iglesia lleva el título de San Juan Bautista y fue construido gracias a la donación de Olalla Fonte del Castillo. Un incendio destruye parte del edificio en 1697 pero inmediatamente comienza su reconstrucción, y la iglesia queda abierta al culto en 1700.

Ahora, con motivo del Octavo Centenario de la Orden de Santa Clara, el Papa ha concedido, a los fieles que lo deseen, el poder disfrutar del don de laIndulgencia Plenaria en todos los monasterios de monjas clarisas, entre los que se encuentra el nuestro de La Laguna. He aquí el Decreto de la Penitenciaria Apostólica que determina los días y las condiciones para obtener la gracia de la Indulgencia:

“El Sumo Pontífice Benedicto XVI, felizmente reinante, ha sido recientemente informado por el Rvdmo. P. José Rodríguez Carballo, Ministro general de toda la Orden de Frailes Menores, a cerca de las celebraciones solemnes que, a partir del día 16 del presente mes de abril y hasta el 12 de agosto de 2012, tendrán lugar en todas las iglesias conventuales de la Orden de Santa Clara; para que sea dignamente conmemorado el Octavo Centenario desde que la noble virgen Clara, nacida en Asís (Umbría), imitando a su conciudadano el Santo Francisco, distribuyó todos sus bienes en limosna y ayuda a los pobres y, escapando al ruido del mundo, recibió el corte de sus cabellos por el mismo Francisco y fundó la comunidad de las Damas Pobres de la Orden de los Menores.

Por tanto, el Santo Padre, por su benigno cuidado hacia la Iglesia universal y el afecto especial hacia las Monjas de Santa Clara, deseoso de hacer algo agradable a los fieles devotos de un don de Dios, concede la Indulgencia Plenaria, en las habituales condiciones regularmente cumplidas (la Confesión sacramental, la Comunión eucarística y la oración por el Sumo Pontífice), ganándose una vez al día durante el año jubilar y que se pueden aplicar, bajo la forma de sufragio, también a las Almas de los fieles que se encuentran en el Purgatorio, si participan devotamente en cualquier celebración jubilar o ejercicio piadoso, o también si se dedicaran, al menos por un cierto tiempo, a pías meditaciones concluyéndolas con el rezo del Padrenuestro, del Credo, la invocación a la Virgen María, de San Francisco y de Santa Clara de Asís:

  1. Para las mismas Monjas: todas las veces que visiten la Iglesia o el oratorio principal del Monasterio.

 

  1. Para todos los fieles: Una vez en cada oratorio, en los días elegidos libremente, también todas las veces que participen en devotas peregrinaciones de grupo, que se desarrollen en los mencionados lugares sagrados.

 

  1. Si se encuentran devotamente presentes en los ritos jubilares: en la fiesta de Santa Clara (11 de agosto de 2011 y 2012), en la fiesta del Saráfico Padre San Francisco (4 de octubre de 2011), en los triduos inmediatamente precedentes y en otros días establecidos regularmente.

Los ancianos, los enfermos y todos aquellos que por motivos graves no puedan salir de casa podrán alcanzar igualmente la Indulgencia Plenaria, sinceramente arrepentidos de sus pecados y con la intención de cumplir, en cuanto puedan, las tres condiciones mencionadas, si se unen espiritualmente a las celebraciones jubilares, ofreciendo sus oraciones y sus dolores a Dios misericordioso por medio de María. (En Roma, a 10 de abril de 2011).

 

Así pues, invito a todos los diocesanos a unirnos a las monjas en esta Celebración Jubilar, participando en los actos organizados, o visitando el monasterio en cualquier ocasión y así, siguiendo las condiciones establecidas, acogernos al don de la Indulgencia Plenaria concedida por el Papa.  De paso podremos conocer mejor el monasterio, a las propias monjas y su carisma, así como expresar nuestra gratitud por el gran servicio que prestan a la misión de la Iglesia desde el silencio del claustro con su oración y sacrificio.

Muy especialmente, les ruego que ésta sea, también, una ocasión privilegiada para orar por las vocaciones a la vida consagrada y sacerdotal, particularmente para que el Señor llame a muchas mujeres. Jóvenes y adultas, a consagrarse en la vida monástica bajo el carisma fundado por Santa Clara.

Todo tiempo jubilar es una llamada a renovar nuestra vida cristiana, reavivando la unión con Dios y  procurando con mayor empeño la coherencia entre la fe y la vida. Para ello, es fundamental meditar con frecuencia y profundidad la Palabra de Dios, así como renovar nuestra vivencia eucarística y penitencial, que son los sacramentos que han de alimentar y transformar nuestra vida de creyentes. Una vida que siempre ha de producir el fruto de las buenas obras. También, hemos de mirar a la Madre de Dios, la Inmaculada Concepción, confiar más en Ella, conocerla mejor como modelo de vida cristiana e invocarla como Madre de nuestra reconciliación: “ruega por nosotros pecadores”.

Deseando que sean muchos los que aprovechen éste Año Jubilar para acercarse más a Cristo y beber de Él, que es la fuente de la salvación, de todo corazón les bendice,

† Bernardo Álvarez Afonso

         Obispo Nivariense

2017-07-18T10:44:53+00:00 noviembre 16th, 2015|De parte del Obispo|0 Comments