Queridos herreños y devotos de La Virgen María de Los Reyes, Nuestra Madre Amada:

Sirva esta breve carta para anunciarles, oficialmente y con gran alegría, que en este año 2009 (durante los meses de julio y agosto) tendrá lugar La LXVII Bajada de La Virgen de Los Reyes desde su Santuario de La Dehesa hasta La Villa de Valverde y la consiguiente peregrinación de La Venerada Imagen por todas Las Parroquias de La Isla de El Hierro.

Como viene ocurriendo desde hace 268 años, “La Bajada” es el acontecimiento religioso más importante de cuantos tienen lugar en El Hierro. Es la expresión viva del constante amor y devoción que los herreños tienen a su Madre Amada, Nuestra Señora de Los Reyes, a la que honran como su patrona y protectora con gran fervor y entusiasmo.

Cuando uno contempla la imagen de La Virgen de Los Reyes de El Hierro, lo que más llama la atención son “los ojos”: grandes, abiertos y luminosos como dos luceros. Ellos atraen nuestra atención y nos sentimos mirados. El lema elegido para la Bajada de 2009, “Madre, que nunca nos falte tu mirada”, hace referencia a este aspecto de la imagen, invitándonos a profundizar y comprender su significado espiritual. ¿Cómo son los ojos de la Virgen? ¿Cómo nos mira? ¿Cómo nos ve? Hay miradas que hablan, se suele decir. ¿Qué nos dice la mirada de La Virgen? ¿Por qué deseamos y le pedimos que nunca nos falte su mirada?

En una carta más amplia tendremos oportunidad de reflexionar sobre todo ello. En este saluda, sólo les quiero adelantar que, en una antigua oración a La Virgen María, “la Salve”, los cristianos le pedimos: “Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos”. ¿Como son los ojos de La Virgen? ¿Azules? ¿Negros? ¿Verdes? ¿Castaños?… El color es lo de menos. “Los ojos son el espejo del alma”, se suele decir. Por tanto, los ojos de La Virgen son reflejo de su alma, de sus sentimientos, de sus actitudes, de sus intenciones y proyectos… “Madre, que nunca nos falte tu mirada”.

Sí, necesitamos y deseamos ser mirados por La Virgen María porque sabemos que ella nos mira siempre con ternura y cariño. Un cariño que, unas veces, es compasión y misericordia en nuestra miseria moral, otras veces consuelo en la aflicción, otras auxilio y amparo en nuestras necesidades de alma y cuerpo, otras ánimo y fortaleza para afrontar los deberes de la vida, otras sonrisa complaciente por nuestras buenas obras,… y, siempre, llamada a ser fieles discípulos del “fruto bendito de su vientre, Jesús”.

Como todos los herreños que nos han precedido, también hoy necesitamos de La Madre Amada y acudimos a su regazo para  que ella interceda ante su Hijo y nos haga partícipes de la vida plena y  verdadera que El ha venido a traer al mundo. Al contemplarla y tratarla con amor, al sentirnos mirados por Ella, los cristianos entramos más hondamente en la “órbita de Cristo”. La Virgen María siempre nos atrae hacia su Hijo, el Señor y Salvador de todos, también de Ella, la primera redimida.

Sólo faltan unos meses y estamos todos invitados.  Preparemos, por consiguiente, nuestro corazón para celebrar con renovada fe y entusiasmo La Bajada de La Virgen de 2009, y no dejemos de encomendarnos a Nuestra Señora:

“Virgen de Los Reyes, Nuestra Madre Amada. Tú conoces las necesidades de tus hijos, los gozos y las esperanzas de lo que acuden a ti. Sigue mirándonos maternalmente, como antaño hiciste con nuestros antepasados, e intercede ante tu Hijo Jesucristo para que nunca nos falten los bienes materiales y espirituales que necesitamos para ser felices en esta vida y alcanzar la vida eterna”.

 

† Bernardo Álvarez Afonso

Obispo Nivariense